Andan preocupados en la Agrupación de Fabricantes de Cementos de España (Oficemen) y no les falta razón, a pesar de que nuestro país sigue siendo, por razones obvias, el primer país consumidor de cemento de la Unión Europea y el quinto del mundo. El consumo de cemento es un indicador importantísimo para medir la actividad del sector de la construcción y, según ha anunciado la asociación, apenas crecerá al cierre de 2007.
Desde Oficemen se confirma que el ejercicio cerrará "con unos volúmenes semejantes a los del año pasado, es decir, en torno a los 55,9 millones de toneladas". A pesar de ello, Aniceto Zaragoza, director general de los fabricantes de cemento, asegura que "el descenso de la edificación residencial se va a compensar, en parte, con el incremento en la licitación de obra pública, que continúa creciendo a buen ritmo".
Los datos hablan por sí solos. En los primeros nueve meses del año el consumo nacional se situó en los 42,6 millones de toneladas, un 0,55% de más con respecto al año anterior.
Fuente: El Economista
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